Año 2026, en la cartelera de cintas que han dado de qué hablar, creo que ninguna ha llegado a ser tan satírica, profunda, rara y curiosa como ‘Digger’, del director Alejandro G. Iñárritu, quien se centra en mostrar todos los colores del caleidoscopio llamado mente humana.
La cinta trae a Tom Cruise a un plano diferente, alejado de sus papeles recurrentes como el amante del peligro en la pantalla grande, y lo posiciona como un magnate petrolero que es la razón de que una catástrofe climática ocurra y ponga en peligro a millones de personas en el mundo.
Junto a él, actores como Riz Ahmed, Sandra Hüller, Jesse Plemons, Michael Stuhlbarg, Emma D’Arcy y John Goodman interpretan caricaturas exageradas y absurdas que buscan dar un vistazo a la realidad que enfrentamos a través del lente de Iñárritu, quien, como en sus otros proyectos, se entrega por completo a tratar de mostrar las preguntas que circulan por la mente de la humanidad: ¿Cuánto más hasta que nuestro mundo se vea así?
‘Así’ siendo una realidad casi como una distopía en la que lo que conocemos como el presente se transforma bizarramente en un espejismo absurdo de una ciudad destruida y reconstruida con un toque retrofuturista. Existen las pantallas, pero los elementos del día a día parecen sacados de la década de 1960 en Estados Unidos; la tecnología asemeja aquella en películas de la época, sin embargo, existen los multimillonarios que logran encontrar a personas perdidas con una simple llamada y resucitarlos de entre los escombros.
El ego y el autoengaño son los principales temas (de los que se pueden revelar sin enfurecer a las masas con ‘spoilers’) que Iñárritu presenta con total transparencia. Cruise nos entrega una actuación intensa desde todos los ángulos, abrazando por completo su papel como un magnate petrolero que no cree en el cambio climático ni en los desastres naturales hasta que una de sus plataformas de extracción de petróleo causa una de las catástrofes más fatídicas de los últimos tiempos, dando pie a una conversación entre diplomáticos, científicos, economistas y empresarios sobre el futuro que depara a la humanidad (y sus bolsillos) después del caos.
Cruise es enteramente Digger Rockwell. Sin tapujos ni censuras, Digger es un personaje como muy pocos. Un vendedor de sueños que es capaz de hablar hasta salirse con la suya, incluso aunque parezca que no lo hará. Su rol es el de crear momentos incómodos, de risa cuestionable (porque te preguntarás de qué te ríes) y monólogos dignos de un Tony, o quizás solo de sembrar una semilla en nuestras mentes que cuestione lo que conocemos y a él mismo.
Con su fiel asistente Lina (D’Arcy) lleva las riendas de su lucrativa empresa y tira de los diferentes hilos que maneja en la Presidencia del país para cubrir sus antojos codiciosos, dándose palmaditas en la espalda justificando el mal que le hace a la naturaleza con la necesidad del ser humano por obtener mayores riquezas. Se nos presenta también a su hermana Emma (Hüller), quien también está involucrada en la obtención de energía (sostenible) para el consumo global, aunque su linaje se encuentra comprometido, lo cual hace que Hüller muestre una interpretación graciosa de una mujer desesperada por atención y proteger lo que considera que le pertenece.
Asimismo, personajes como el Dr. Ganesh (Ahmed) y el Presidente Compson (Goodman) hacen de peones y, a su vez, independientes de la manipulación de Digger. Ahmed maneja a Ganesh como un hombre nervioso, un científico consumado que piensa que decir la verdad revelará la putredumbre que esconde el gobierno, solo para terminar siendo un peón más en su juego; mientras que Compson, uno de los personajes más graciosos (quizás no intencionalmente) de la cinta, es una caricatura a través de un lente de ojo de pez que se burla de todos aquellos que ostentan un lugar de alto mando en un gobierno (sin apuntar necesariamente directo a un personaje real).
Compson busca esconder sus pecados y hasta destruir el resto del planeta con tal de borrar su nombre del lado incriminatorio de la historia, en el proceso cimentando aún más las paranoias de Digger y las palabras acusatorias de Ganesh de forma absurda, divertida y preocupante.
Iñárritu nos envuelve en una historia dentro de una historia, una exploración compleja de lo que significa ser humanos y l